Desde el gran premio de Malasia de 2015, hemos vivido una situación de tensión continua en la categoría reina. Imágenes, ángulos, opiniones, críticas constructivas, destructivas, parcialidad, imparcialidad; pero poco sentido común. Ha sido una guerra entre dos de los pesos pesados del motociclismo actual. Una vez terminada la temporada las aguas no han vuelto a su cauce. MotoGP tiene estigmas. Obviamente estoy hablando de la disputa Rossi - Márquez.
